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NHL

¿Qué es una franquicia de la NHL?

Cuando hablamos de hockey norteamericano, hablamos de franquicias, pero ¿qué son exactamente? 

La cara más visible del hockey son los protagonistas que saltan al hielo y nos ofrecen el espectáculo del deporte de equipo más veloz que existe, son la razón de ser para que exista una franquicia pero, ¿Qué tipo de organización es una franquicia de la NHL?.

En los orígenes del deporte contemporáneo, eran los mismos atletas los que podían organizar sus propios equipos o incluso competiciones, pero el paso del tiempo trajo la conversión del deporte como espectáculo y los torneos y competencias ganaron en importancia, exigiendo la existencia de personas dedicadas a la gestión de los equipos y que vivían las competiciones fuera del campo de juego, y eso es aún más cierto en esta primera mitad del siglo XXI.

El deporte como negocio

La segunda mitad del siglo XIX trajo el renacimiento de la actividad deportiva tras su ocaso al final de la época clásica. En Norteamérica, ya fuera Estados Unidos o Canadá el creciente interés por las competiciones que en sus primeros momentos, aún podían ser organizadas por los propios atletas o promovidas por benefactores, pasaron a ser del interés de hombres de negocios y que la gestión de equipos y competiciones necesitara de hombres que supieran sacar rentabilidad de la popularidad alcanzada por el deporte.

Desde el principio, en Norteamérica se enfocó el deporte en sus máximas categorías como un entretenimiento de masas, y el hockey no fue una excepción

Así pues, los equipos de las máximas competiciones norteamericanas, ya eran gobernados por un criterio empresarial en el primer cuarto del siglo XX cuando ese modelo no empezó a ser la norma en Europa, y principalmente en su deporte rey, el fútbol, hasta finales de los años 80 y primeros 90 del mismo siglo.

De los grandes hombres a las grandes corporaciones

Con el paso del tiempo, la NHL ha ido ganando importancia, tamaño y un crecimiento de intereses que han ido obligando a sucesivas reconversiones y evoluciones, las más visibles para los aficionados en el hielo, pero los despachos no han sido inmunes a los sucesivos cambios de reglas que se exigían para su supervivencia.

Así el modelo inicial de empresarios y gentes notables que fueron los primeros propietarios de la NHL, que a través de sus equipos engrasaban relaciones para sus otros negocios o bien canalizaban pasiones empieza a agotarse en los años 60, y ya con la primera expansión de la NHL en 1967, los costos operativos de los equipos comenzaron a subir. Fue en esa época cuando los dueños de las franquicias empezaron a detectar que la propiedad de los estadios donde jugaban sus equipos era tan importante o más como la del equipo en si por los beneficios que podían proporcionar con eventos fuera de los partidos. Es así como los equipos pasaron de ser una empresa en si misma a convertirse en parte de conglomerados o grupos de empresas más grandes que ellos mismos.

Conn Smythe, primer propietario de los Toronto Maple Leafs, prototipo de los primeros propietarios de la NHL.

Pero no sería hasta los años 90 del siglo XX cuando se produciría el gran cambio desde los propietarios individuales a los modelos de grandes grupos empresariales que son la norma hoy día. La irrupción de empresas de entretenimiento y telecomunicaciones que vieron en las franquicias de diferentes deportes recursos para ofrecer producto a sus usuarios dentro de las grandes batallas por derechos deportivos que dominan la televisión de las últimas cuatro décadas, transformaron los esquemas.

Por supuesto hay diferencias, hay equipos como los Original Six canadienses que se aprovechan de la primacía del hockey como deporte rey en su país, para ser las puntas de lanza de sus grupos, otros forman parte de megacorporaciones que no solo agrupan franquicias de las otras majors si no que incluso gobiernan el accionariado de equipos del fútbol europeo.

Los Pittsburgh Penguins comparten propiedad con los Boston Red Sox y el Liverpool FC como elementos del Fenway Sports Group.

Así pues una franquicia en el siglo XXI aparte de un club deportivo es una empresa, con un balance financiero que puede generar ganancias o pérdidas, afrontan impuestos y disponen de derechos comerciales propios. Pero como miembro de la NHL, está sometida a una serie de restricciones, como ceder ciertas direcciones de negocio a la liga, por ejemplo los derechos televisivos nacionales, y los cambios de propiedad no son libres, si no que están sometidos a la aprobación por el resto de las franquicias.

Equipo deportivo, miembro de la liga y empresa privada, son las columnas que sostienen el edificio de una franquicia

Y aunque hasta ahora solo se ha hablado de dólares, ya sean estadounidenses o canadienses, no se puede olvidar un factor con el que deben convivir estas empresas, y el que les acaba dando razón de ser, el corazón, la pasión y el amor por los colores de sus seguidores, y que en más de una ocasión ejerce su papel en la toma de decisiones.

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