Patrik Stefan (Příbram, Checoslovaquia, 1980) tuvo un paso tan efímero como decepcionante por la National Hockey League. Las lesiones, la irregularidad y su discreta producción ofensiva acabaron eclipsando una carrera en la que apenas se vieron destellos de calidad.

Después de destacar notablemente durante la etapa juvenil, recaló en Atlanta el mismo año que la franquicia disputaba su primera temporada en la NHL. La responsabilidad de liderar un equipo completamente nuevo le vino grande.
El nombre de Patrik Stefan es sinónimo de uno de los errores más recordados en la historia de la NHL
Además, a lo largo de ocho años en Norteamérica, Stefan tuvo que convivir con problemas físicos que, claramente, limitaron su crecimiento, y su nombre quedó grabado también en la historia negra de la competición tras un clamoroso fallo a puerta vacía que, más de dos décadas después, cuesta creer cómo sucedió.
Número uno del draft
En 1999, el checoslovaco fue seleccionado con el pick más alto por los Atlanta Thrashers, ahora conocidos como Winnipeg Jets, que creían haberse hecho con los servicios de un jugador con mucha técnica y potencial para convertirse en un center de élite. Nada más lejos de la realidad. Fue un completo desastre. Después de pasar por las filas del Sparta de Praga en la liga de su país y los Long Beach Ice Dogs en la International Hockey League, su puesta en escena en la NHL vino marcada por una presión a la que no pudo responder en ningún momento. Anotó 5 goles y repartió 20 asistencias en 72 partidos durante su primer año con los Thrashers. Mejoró ligeramente en la temporada 2000/01, cuando se fue hasta los 31 puntos, pero seguían siendo cifras paupérrimas para un número uno del draft.

Durante el lockout en 2005, Stefan hizo las maletas para mudarse a Finlandia, donde defendió los colores de los Ilves Tampere en la SM-liiga. Allí marcó 13 tantos y acabó con 41 puntos tras 37 encuentros, números relativamente sólidos, pero que fue incapaz de replicarlos en su regreso a Estados Unidos. En junio de 2006, puso fin a seis temporadas en Atlanta y se mudó a Dallas, aunque solamente jugó un año allí. Los Stars no le renovaron el contrato y terminó regresando a Europa. Firmó con el Schlittschuh Club Bern de la Liga Nacional de Suiza, aunque nada más disputó tres partidos antes de tener que retirarse por una grave lesión de cadera.
El fallo que marcó su carrera
Más allá de los malos números que dejó en su paso por la NHL, hay una jugada en concreto que marcó la trayectoria de Patrik Stefan. Ocurrió un 4 de enero de 2007. Fue a mitad de temporada, pero acabó teniendo un enorme impacto en la clasificación. Con Dallas ganando a Edmonton por 5-4 y la portería rival vacía, Stefan recuperó el puck y, cuando tenía todo a su favor para sentenciar el encuentro, perdió el control y disparó al aire. Intentó enmendar el error, pero ya era demasiado tarde. Pocos segundos después, los Oilers empataron y, en la prórroga, acabaron llevándose el triunfo.
Al final de la temporada, los Stars tuvieron que conformarse con la tercera posición en la División Pacífica, empatados a 107 puntos con Minnesota, pero con el enfrentamiento particular perdido. En playoffs, se marcharon a casa en primera ronda tras caer por 4-3 contra los Vancouver Canucks. Y también tuvo implicaciones para Edmonton, que, con ese punto extra que consiguió en aquella noche de enero, finalizó el curso justo por delante de los Blackhawks, ambos con 71 puntos. La lotería del draft acabó otorgándole el número uno a Chicago, que escogió a Patrick Kane. La franquicia canadiense, en el puesto número seis, tuvo que conformarse con Sam Gagner.
Las lesiones, otro de los lamentos

La carrera de Patrik Stefan estuvo marcada constantemente por los problemas físicos, hasta el punto de que fue uno de ellos el que le obligó a colgar los patines hace veinte años. La cadera lo incomodó desde joven y, ya cuando defendía los intereses de los Atlanta Thrashers, también sufrió una fractura en la mandíbula tras un golpe de Bill Guerin. Una vez en Suiza, los problemas en el costado volvieron a aparecer de forma crónica y terminaron poniendo fin a su trayectoria profesional abruptamente, con tan solo 27 años.
Para tomar dimensión del impacto de las lesiones en su carrera, Stefan solamente disputó una vez los 82 partidos que componen la temporada regular de NHL. Ocurrió en la temporada 2003/04. Sin embargo, no pasó de los 40 puntos.
Representante de jugadores
“Crecí jugando en Chequia. Me mudé a Estados Unidos cuando tenía 16 para jugar en la IHL. Fue elegido número uno en el draft y no tuve la carrera que quería. Todas esas las cosas las puedes ver como un fracaso, pero yo lo veía como: ‘¿Qué puedo hacer sobre eso?’ Me puedo quedar en casa y sentirme mal conmigo mismo o transferir esa experiencia y meterme en este negocio”, contó Patrik Stefan durante una entrevista en 2019 con ESPN.
A día de hoy, el exjugador de los Thrashers tiene una agencia de representación de jugadores, aunque también ha hecho alguna que otra aparición como entrenador en categorías inferiores. Y su hijo, James Stefan, está metido en la rueda del hockey sobre hielo. A sus 18 años, después de una impresionante campaña con los Portland Winterhawks en la que sumó 101 puntos, es ya una promesa de los Edmonton Oilers. Tal vez, si el físico no le juega una mala pasada como a su padre, consiga alcanzar el techo que Patrik nunca pudo.
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