Connect with us

Historia

Rick DiPietro y el peor contrato de la historia de la NHL

Pocos contratos, por no decir ninguno, han generado tanta controversia en la historia de la NHL como el que firmó Rick DiPietro (Lewiston, Maine, 1981) con los New York Islanders en 2006, después de ser elegido en el número uno del draft.

Una apuesta de futuro que terminó convirtiéndose en uno de los mayores errores que se recuerdan en el deporte norteamericano. El talento justificaba la confianza que la franquicia había depositado en DiPietro, que irrumpió en la élite rodeado de expectativas tras un brillante paso por las categorías inferiores y unas condiciones físicas que lo situaban entre los guardametas más prometedores del momento.

Los Isles apostaron muy fuerte por el guardameta estadounidense en un movimiento un tanto insólito

Pero su carrera no tardó en torcerse por culpa de unas lesiones que fueron frenando progresivamente su evolución. Para entonces ya era tarde. Los Isles se habían hipotecado y estaban en un callejón sin salida.

El camino hacia la cima

DiPietro nació en Maine, pero a los 10 años se mudó al estado de Massachusetts, donde dio sus primeros pasos en el mundo del hockey. Jugó durante un año con Boston University en la NCAA. Allí, además de colarse entre los mejores rookies de la competición, también logró el récord de paradas en un partido de la propia competición, 77, en un encuentro que su equipo perdió por 3-2 ante la Universidad de St. Lawrence después de cuatro prórrogas.

Y, con el cambio de siglo, llegó el momento de la verdad. El salto a la NHL. Por primera vez desde 1968 (Michel Plasse), un guardameta fue elegido como número uno del draft. Los Islanders, para hacerle hueco en el equipo, se desprendieron de Roberto Luongo, quien en su primer año con la franquicia no había cosechado buenos números (7-14-1, 3.25 goles en contra por partido), pero que ahora tiene inscrito su nombre en el Salón de la Fama.

DiPietro cuando fue escogido nº1 del draft | ESPN

La incorporación de Rick DiPietro a Nueva York ya dejó entrever que su adaptación no sería inmediata. Una lesión en el aductor en el campamento de entrenamiento le impidió arrancar su primera temporada con el equipo y tuvo que hacerse un hueco con los Bridgeport Sound Tigers de la AHL. El debut se hizo de rogar, pero finalmente llegó el 27 de enero de 2001, ante los Buffalo Sabres. El de Lewiston detuvo 30 lanzamientos de 32, pero no fue capaz de evitar la derrota de los suyos por 1-2.

Señales de alarma

Los números en su primera campaña en Nassau estuvieron lejos de las expectativas: 3 victorias en 19 partidos como titular, 3,49 goles en contra de media por encuentro y un 87,8 % de paradas. Tampoco ayudaba demasiado el contexto, con unos Islanders que acabaron últimos en la División Atlántica (52 puntos). DiPietro se pasó la siguiente temporada al completo en la AHL, hasta que volvió con la franquicia neoyorquina un año más tarde, si bien solamente disputó once partidos, diez en la fase regular y uno de playoffs.

DiPietro en acción | NBC

Eso sí, a partir de octubre de 2003, se ganó el puesto en el equipo inicial. Durante los dos próximos cursos, dio a conocer su mejor versión, llegando a promediar 2,36 goles en contra por partido y superando la barrera de las 60 titularidades, lo que le llevó a firmar un mega contrato que terminó siendo un mega desastre.

15 años y 67,5 millones

En el verano de 2006, cuando DiPietro comenzaba a despuntar, los Islanders decidieron blindarlo, pero la jugada les salió mal, muy mal. “Espero que en algún momento esté cobrando menos de lo que merezco. Eso significará que estoy jugando muy bien y convirtiéndome en un portero de élite”, dijo el propio Rick cuando estaba a punto de cumplir 25 años. “Esto no es gran cosa”, afirmó Charles Wang, propietario entonces de la franquicia, quien añadió también que “hay que tener un compromiso con la persona con la que se trabaja”.

DiPietro y el famoso contrato | Eyes On Isles

Y lo cierto es que todo iba sobre ruedas al principio. DiPietro, como ya había hecho en su etapa juvenil, rompió el récord de paradas en la historia de los New York Islanders, con 56, en una derrota en el derbi frente a los Rangers en 2007, y fue seleccionado para el All-Star un año más tarde. Pero el castillo de naipes se vino abajo en la temporada 2008/09. Después de haber jugado 63 partidos el curso anterior, con 27 años, solo consiguió disputar 60 durante el resto de su carrera. Las lesiones lo devoraron.

Unas veces era la cadera y otras, la rodilla. Tuvo que pasar por quirófano en más de una ocasión, y la pérdida de continuidad fue lo que terminó lastrando su carrera. Nunca pudo mantenerse sano. Lo poco que volvió a jugar a partir de entonces fue a un nivel paupérrimo. Lejos de lo que todos los aficionados esperaban de él y muy por debajo de lo que se le podía exigir a un guardameta que había estampado una firma de dimensiones desproporcionadas hacía dos años.

Finalmente, en 2013, los Islanders terminaron comprando su contrato (buyout) para desprenderse del jugador, que, según las reglas de la NHL, debía recibir dos tercios de los 36 millones de dólares que quedaban por pagarle, a razón de 1,5 por año, lo que significa que la franquicia no acabará de saldar la deuda hasta 2029.

Una nueva vida en los medios

Después de su trayectoria como profesional, DiPietro ha tenido algo más de recorrido en la comunicación. Es el copresentador de un morning show en ESPN Radio, junto con Dave Rothenberg, y también es analista para la cadena de televisión de ese mismo medio desde hace cinco años.

DiPietro (derecha) en el estudio de ESPN radio | ESPN

El apodo de Rickety, en referencia a sus constantes problemas físicos, terminó simbolizando la parte más cruel de su carrera. Lo tenía todo para triunfar, pero su cuerpo acabó marcando el rumbo de una historia que se quedó a las puertas de la grandeza.

Te puede interesar…

.

More in Historia