Protagonista de la saga Viernes 13, Jason se convirtió en un icono de la cultura popular gracias a su aspecto intimidante, su machete y, sobre todo, una máscara que tiene un origen directamente relacionado con el hockey sobre hielo.

Lo más curioso es que este elemento, hoy inseparable de su imagen, no apareció en la primera película de la franquicia, estrenada en 1980.La famosa máscara de portero debutó en Viernes 13: Parte III, estrenada en 1982. Hasta entonces, Jason había aparecido con una bolsa de tela cubriéndole la cabeza en la segunda entrega.
El debut de la icónica máscara no se produjo hasta la tercera parte de la mítica saga de películas
La idea de utilizar una máscara de hockey surgió durante las pruebas de iluminación y maquillaje de la tercera película. Martin Jay Sadoff, supervisor de los efectos 3D y aficionado al hockey, tenía una máscara de portero de los Detroit Red Wings y propuso probarla sobre el actor Richard Brooker. Al director, Steve Miner, le gustó tanto el resultado que decidió conservarla. El equipo de efectos especiales adaptó su tamaño y modificó su diseño, añadiendo los característicos triángulos rojos que terminarían convirtiéndose en una de sus señas de identidad.

A partir de aquel momento, la máscara pasó a formar parte de la identidad visual de Jason y contribuyó enormemente a su popularidad. Su diseño sencillo, con los agujeros de ventilación y las marcas rojas, resultaba inquietante y fácil de reconocer. Con el paso de los años, apareció en las sucesivas películas de la saga, con diferentes versiones y modificaciones, hasta convertirse en uno de los objetos más emblemáticos del cine de terror.
Un gran aparador para el hockey

La relación entre Jason y el hockey sobre hielo es, por tanto, una curiosa historia de cómo un elemento deportivo puede adquirir un significado completamente diferente en la cultura popular. La máscara de portero, concebida para proteger a los jugadores, quedó asociada a uno de los asesinos ficticios más famosos del cine. Aunque esta asociación también vinculó el hockey con una imagen terrorífica, hizo que la máscara se reconociera mucho más allá de las pistas de hielo.
Hoy, el hockey ha recuperado en parte ese símbolo como elemento cultural, con aficionados que utilizan versiones de la máscara en homenajes, disfraces y referencias a la saga. Una elección casual durante el rodaje terminó creando una imagen legendaria que conecta para siempre el deporte con el cine de terror.
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