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Opinión

El uso de los condicionales e imaginar traspasos imposibles

Connor McDavid juega para los Edmonton Oilers. Es un hecho irrefutable. 

Pero y si…

Y aquí viene lo divertido de usar los condicionales: ¿Qué pasaría si McDavid decidiese pedir el traspaso de su equipo para jugar en alguna franquicia americana como ya hizo en su momento Gretzky? 

Sería el drama y también la noticia bomba de la NHL. 

Porque ya lo hizo Gretzky en su momento y supuso un adiós que nadie se esperaba. Aunque quizás fue menos doloroso al haber ganado ya la Stanley Cup con aquel Edmonton puntero que hizo historia (No os engañéis, cuando pasó, los canadienses se llevaron las manos a la cabeza porque su ídolo, aquel al que casi trataban de Dios, les abandonaba por una ciudad con Sol y en el país de las oportunidades). 

Si a Gretzky ya se criticó imaginaros el revuelo que causaría la figura de McDavid. 

El supuesto salvador de Edmonton. El jugador que llegó a un equipo que llevaba ya otros dos números uno del draft anteriores, y que necesitaba de la figura de un chaval con poca sangre fuera del campo pero que en el hielo sobrepasa a todos. The savior

Toda la fe de la población del norte de Alberta en una misma figura. Y la idea de que le pueden traspasar sin haber conseguido nada, ni siquiera una final de la Stanley Cup, levantaría tantas ampollas de sangre que no se si la propia franquicia lo podría superar. 

Fans de los Oilers | Explore Edmonton

Un equipo que lleva reconstruyéndose desde el 2010, que ha visto marcharse a un Taylor Hall que también fue el supuesto salvador en su momento y ha visto crecer a un Nugent-Hopkins que nunca ha llegado a cumplir las expectativas. Edmonton vio la luz con la llegada de ese primer pick en 2015. El año en el que la calidad de todos los prospects era indudable, liderado por un McDavid que ya era nombrado en el mundillo desde que tenía 16 años.

Y llegó, y a pesar de cambiar en parte al equipo, han pasado los años -ocho exactamente- y aunque llegan más lejos e indudablemente cuando McDavid y Draisailtl están finos, dan la sensación que son imparables, no han conseguido eso que todo fan de la NHL añora y quiere. La Stanley Cup. 

Sería una locura pensar que Edmonton le traspasase, pero a veces el no ganar nubla los sentidos y obliga a tomar decisiones que con el tiempo nunca son buenas 

Por un momento, imaginad que McDavid es traspasado a los Kings. La historia que se repite sobre sí misma. Con otros matices, pero otra vez los seguidores de los Oilers perdiendo a su figura más importante. Es difícil orbitar cuando se pierde el sol, y posiblemente eso les pasaría. 

Los Kings que parece que están haciendo las cosas bien, y una figura como McDavid que necesita poco -básicamente una defensa un poco pasable – podrían ser imparables. Pero no es tanto lo que podrían llegar a ser en el estado californiano. Es todo lo que no se quedaría en Edmonton. Otra reconstrucción sin haber conseguido nada en la pasada sería el palazo más grande para la franquicia. 

No hablemos de McDavid en grandes mercados como pueden ser unos Rangers o Boston, por decir dos equipos. La NHL se volvería loca pudiendo vender al mejor jugador actual de la NHL (Crosby, no leas esto) en uno de los equipos con más tirón en las televisiones. Sería dinero contado en millones y un gancho bastante grande para vender una liga que a veces le cuesta llegar a nuevo público. 

Fans de los Rangers | NHL.com

Llegase al equipo que llegase, la sensación sería la misma. Edmonton se disolvería mientras que otra franquicia podría usar a una pieza clave para conseguir todo lo que quisiera.

Los condicionales son así de divertidos, te da oportunidad de pensar que puede pasar algo aunque las probabilidades sean casi imposibles, y en otros ambientes quizás sea más cierto, ¿Pero en la NHL? Cualquier cosa puede pasar si un equipo empieza a ir mal.

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