La NHL estrena nuevo marco de relación entre patronal y jugadores, un convenio que busca responder a problemas surgidos en el pasado y asfaltar el camino hacia el prometedor futuro que se adivina para la liga.

La NHL comenzó una nueva etapa el pasado 16 de septiembre de 2026. Ese día entró oficialmente en vigor el nuevo convenio colectivo (CBA, por sus siglas en inglés) acordado entre la liga y la NHLPA, el sindicato de jugadores. El acuerdo estará vigente hasta el 15 de septiembre de 2030 y sustituirá al marco nacido en 2013 y ampliado en 2020. Más allá de los cambios concretos, su primera consecuencia es significativa: la NHL garantiza varios años más de estabilidad laboral después de una historia marcada por tres cierres patronales (lockouts) desde 1994.
Una temporada regular de 84 partidos
La modificación más visible estará sobre el hielo. La temporada regular pasa de 82 a 84 partidos, mientras que la pretemporada queda reducida a un máximo de cuatro encuentros por equipo. Los dos partidos adicionales serán duelos divisionales, de manera que cada club jugará 42 veces en casa y 42 fuera. La medida aumenta el inventario televisivo y comercial de la NHL, pero también exige dos encuentros competitivos más a los jugadores. La contrapartida es una preparación más corta y con menos partidos de exhibición, tradicionalmente de escaso valor deportivo para los veteranos.
Contratos más cortos
También cambia profundamente el mercado de contratos. El máximo será ahora de siete años para un jugador que renueve con su equipo y seis si firma con otro equipo, frente a los ocho y siete del anterior CBA. Para las franquicias supone reducir el riesgo de quedar atrapadas durante demasiado tiempo en contratos firmados a estrellas que entran en la treintena. Para los jugadores, en cambio, significa menos seguridad a largo plazo, aunque también regresar antes al mercado de agentes libres. Además, desaparecen los nuevos contratos con salario diferido.
Refuerzo del límite salarial

El cambio con mayor impacto estratégico está alrededor del salary cap. La NHL ha cerrado buena parte de la ventaja que algunos equipos obtenían utilizando la lista de lesionados de larga duración (LTIR) para superar el límite durante la temporada y recuperar jugadores en playoffs, cuando anteriormente no existía un tope equivalente.
Desde 2025-26 las alineaciones de cada partido de playoff deben ser compatibles con el límite salarial, una medida adelantada respecto a la entrada completa del nuevo CBA. También se ha restringido la doble retención de salario en traspasos, obligando a separar las retenciones sobre un mismo jugador por al menos 75 días.
El límite salarial también en playoffs, vigente desde la pasada temporada, pasa a formar parte del marco regulatorio de la relación entre franquicias y jugadores
El resultado es una NHL con menos espacio para la ingeniería financiera. Los gerentes generales tendrán que planificar mejor las lesiones, el cierre de mercado (trade deadline) y la profundidad de plantilla, mientras que disponer de espacio salarial real ganará valor.
La prosperidad llega a la clase baja
En el lado favorable para los jugadores con salarios más bajos, el mínimo subirá desde los actuales 775.000 dólares hasta 850.000 en 2026-27, creciendo progresivamente hasta alcanzar el millón en 2029-30.
El convenio introduce además EBUG permanentes (porteros de emergencia vinculados a los clubes), flexibiliza el código de vestimenta y extiende el compromiso de participación de jugadores NHL en los Juegos Olímpicos de 2030.

En resumen el nuevo CBA trae un aumento de partidos que acrecientan la rivalidad divisional, uno de los pilares de la NHL actual, restringe los atajos de los que se valían numerosos gestores para esquivar el límite salarial y favorece a aquellos que sean capaces de planificar de manera inteligente a medio y largo plazo frente a los gestores día a día.
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