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Historia

Greg Joly, un prodigio atrapado por las circunstancias

Considerado uno de los mejores defensas de su generación, aterrizó en la élite rodeado de comparaciones con Bobby Orr y el enorme peso de ser el rostro de unos Washington Capitals que habían sido fundados pocos meses antes.

Greg Joly (Rocky Mountain House, Alberta, Canadá) es uno de los casos más paradigmáticos de cómo unas expectativas desmesuradas pueden convertir a una de las mayores promesas del hockey sobre hielo en una irremediable decepción.

Desde que fue elegido número uno del draft en 1974, jugó más partidos en la AHL (421) que en la NHL (365), donde no pudo lidiar con la presión ni tampoco las lesiones. El talento que había deslumbrado en categorías inferiores nunca terminó de florecer en el momento de la verdad.

Una juventud prometedora

Joly desarrolló su etapa de formación con los Regina Pats de la Western Canada Hockey League (WCHL). Allí jugó tres temporadas, desde 1971 hasta 1974, consolidándose como uno de los mejores defensas de la competición y ganando la Memorial Cup frente a los Quebec Remparts. Incluso, se llevó el Stafford Smythe Memorial Trophy, otorgado al MVP del torneo, redondeando una carrera júnior que lo había convertido en uno de los jugadores con mayor proyección de cara al futuro, si bien todo iba a quedar en agua de borrajas.

La comparación con Bobby Orr nunca la benefició, siendo más un lastre para él que un verdadero estímulo

Milt Schmidt, por aquel entonces General Manager de los Caps, le hizo un flaco favor a Greg Joly. Después del draft que catapultó al canadiense como nuevo rostro de la franquicia, el directivo cargó sobre sus hombros una dosis extra de presión. «Puede hacer muchas de las cosas que Bobby Orr puede hacer», afirmó. «Es el tipo de defensa que todos buscaban desde que Bobby Orr empezó a tener tanto éxito con Boston. Greg se desenvuelve igual de bien llevando el disco que pasándolo. El estilo actual de la NHL está dominado por la presión ofensiva, y si no puedes mover el disco, estás en apuros».

Joly fue elegido por los Caps en el draft | Toronto Star

La comparación no era menor. Bobby Orr está considerado por muchos como uno de los mejores jugadores canadienses de la historia y revolucionó la posición gracias a su capacidad en ataque. Entre sus hitos está el de ser el defensa con más puntos (139) y más asistencias (102) en una sola campaña, además de conquistar cuatro premios individuales a lo largo de su carrera (Hart, Norris, Art Ross y Conn Smythe) y anotar el gol más rápido en una prórroga para ganar la Stanley Cup (40 segundos).

Joly no le hizo ni sombra. En dos años en Washington, apenas marcó 9 goles y repartió 24 asistencias en 98 partidos. En noviembre de 1976, hizo las maletas y se marchó a Detroit para jugar con los Red Wings, pero la jugada no salió bien. Por tercera temporada consecutiva acabó como colista de la División Norris y sus números siguieron cayendo en picado.

Durante sus nueve campañas en la NHL, solamente pudo firmar 21 tantos y 76 asistencias en 365 encuentros. De hecho, los tres últimos cursos de Greg Joly como profesional fueron en la AHL, con los Adirondack Red Wings, donde sí que mostró una versión más parecida a la de su etapa juvenil, pero ya era tarde.

¿Qué salió mal?

Casi todo. De hecho, cuesta encontrar algo que le saliera bien. Las lesiones fueron un auténtico calvario. En el primer campamento de entrenamiento con los Capitals, sufrió una inflamación del tendón de Aquiles, y a los dos meses se lesionó en la rodilla.

Joly con Detroit | Medium

Y la cosa no mejoró, hasta el punto de que en su segunda temporada en la NHL tampoco pudo tener continuidad debido a una fisura en el tobillo. Lo más frustrante de todo es que cada problema era distinto al anterior. Su llegada a Detroit no cambió la situación. La única campaña que fue capaz de jugar al completo, la 77/78, Joly se lesionó gravemente en la muñeca durante los playoffs ante Montreal y estuvo apartado del hielo durante diez meses.

Por otro lado, los comienzos no fueron para nada fáciles. Aquellos Capitals acababan de llegar a la NHL y, a día de hoy, están considerados como uno de los peores equipos en la historia de la competición. Ganaron 8 partidos el primer año y 11 en el segundo. Es complicado hacerlo peor. Greg Joly, aunque llegó a jugar los playoffs en una ocasión, nunca estuvo en un equipo que acabara la temporada con récord positivo.

«He tenido una carrera mediocre»

En una entrevista con el Washington Post en 1983, Joly se sinceró sobre su trayectoria profesional y, aunque fue bastante autocrítico, también dejó algún que otro recado a la liga. «Ya pueden darme por terminado. Se acabó. Tuve mis oportunidades. No he tenido una gran carrera. Ha sido mediocre en el mejor de los casos«, confesó. Sin embargo, el defensa canadiense dejó otra reflexión. «El problema fue lo que la liga intentó hacer con la expansión. Era algo irreal«, aunque exculpó a Washington, matizando que el inconveniente era estructural y afectaba más al modelo de expansión de la NHL que a la propia organización capitalina.

Cromo de Joly | eBay

En 1974, la National Hockey League dio la bienvenida a los Washington Capitals y a los Kansas City Scouts, pero lo hizo de forma precipitada. La liga había triplicado su número de plazas- de 6 a 18- en apenas una década, aunque con un mercado de talento muy reducido. Apenas había jugadores europeos y no existía nivel suficiente para abastecer a los 32 equipos que conformaban la NHL y la WHA (World Hockey Association), una competición paralela que ofrecía contratos muy suculentos.

Además, las reglas del draft de expansión favorecían claramente a las franquicias ya establecidas, que podían proteger a 15 jugadores de campo y dos porteros. Por si fuera poco, aquellas que habían perdido algún guardameta en 1972 quedaron exentas de volver a pasar por lo mismo. En definitiva, tanto Washington como Kansas City, que apenas duró un par de años en Misuri, construyeron sus respectivas plantillas con descartes de sus rivales y un draft que fue de los más flojos de la época.

Aun así, Greg Joly no cumplió con las expectativas. Nunca consiguió desarrollar su potencial ni justificar la confianza que Washington había depositado en él, si bien el canadiense, con el paso de los años, terminó aceptando su trayectoria con naturalidad. «No puedes vivir mirando hacia atrás«.

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