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Historia

Glenn Hall, la mariposa eterna

En la historia del hockey hay jugadores que marcan un antes y después, algunos por sus logros, otros por que cambian el juego con su manera de hacer, Hall es de los que inscriben su nombre en los registros por ambas razones.

Un resumen apresurado de la carrera en el hockey de Glenn Hall nos diría que este canadiense nacido en octubre de 1931 en Humboldt (Saskatchewan) fue el precursor que fijó el estilo mariposa en las porterías de hockey y el tenedor de uno de esos récords de la NHL que parecen destinados a no ser batidos nunca, el de partidos consecutivos jugados para un portero. Hechos conseguidos no solo por la capacidad deportiva, si no por una personalidad destinada a romper moldes. Pero aún diciendo mucho, sería injusto acudir a ese resumen para homenajear a un guardameta que se ganó de sobra el sobrenombre de «Mr. Goalie».

Detroit, su primer destino

Tras finalizar su carrera en el hockey juvenil, en 1949 firmó con Detroit Red Wings su primer contrato profesional, aunque los de Michigan lo enviaron en principio a su sistema de equipos menores. Su primera llamada al equipo grande sería en la final de  la Stanley Cup de 1952 para ser el suplente del legendario Terry Sawchuk, por lo que obviamente no jugó ningún partido, pero aún así su nombre fue inscrito en la copa por el equipo, y así se convirtió en campeón sin haber jugado un solo partido en la NHL.

Aunque firmó en 1949, no consiguió un puesto en el primer equipo de Detroit hasta 1956, convirtiéndose en dueño de una portería que hasta entonces era de Terry Sawchuk

Sería en la temporada 1955-56 cuando llegaría su momento, por fin titular ocupando el puesto de Sawchuk, jugando todos y cada uno de los partidos de temporada regular más los playoff en cuya final se hizo patente una de las características que lo hacían entonces un jugador peculiar, la ansiedad que sufría antes de iniciar un encuentro llegando al extremo de vomitar. Aunque no pudo cerrar su temporada de debut con el campeonato, el Calder Trophy a mejor novato, 12 porterías a cero y portero del segundo equipo All Star de la liga (lo que equivaldría a un segundo puesto en el Vezina Trophy de hoy día) mostraban su calidad.

En Detroit tardó en ser titular, pero nadie pudo mandarle al banquillo | Getty Images

Pero en su segunda temporada, en la que también acaparó todas las titularidades, hubo un hecho que acabaría por mostrarle la puerta de salida al final de curso. En las semifinales por la Stanley Cup de 1957, un tiro del delantero de Boston Vic Stasiuk, impactó en su cara provocando una herida que necesitó de 27 puntos de sutura para cerrarla. Aún en esas condiciones, Hall volvió al hielo para completar el partido. A pesar de esta muestra de valor y profesionalidad, el gerente general, Jack Adams, consideró que en los partidos posteriores, el portero se volvió temeroso de enfrentarse de nuevo al puck, y lo traspasó a los Chicago Blackhawks.

Chicago, su consolidación

No era un plato de gusto abandonar un equipo acostumbrado a jugar para ganar la Stanley Cup para llegar a otro que tras el campeonato ganado en 1938 recorría una travesía del desierto que parecía no tener fin y que temporada tras temporada era el propietario del último puesto de la clasificación.

Hall | CBS

En esas circunstancias, Hall siguió haciendo lo que sabía hacer, defender su portería noche tras noche y partido tras partido ya fuera de temporada regular o de playoff construyendo una racha de partidos consecutivos para un portero que en el hockey moderno es inviable, sus 502 partidos de liga más los 50 de eliminatorias suman un número mareante para los estándares de la actual NHL.

En su nuevo equipo, demostró que antes de un partido podría no mostrarse como el más fuerte, pero que eso no le iba a imposibilitar realizar su trabajo, llevando a la franquicia de Illinois a su primer campeonato desde 1938 derrotando en la final de 1961 a los Red Wings en una suerte de revancha demostrando su estatus de portero campeón.

Nace el estilo mariposa

Fue también en Chicago donde el estilo mariposa, el que cualquier portero utiliza hoy día, consiguió ganarse su sitio en las porterías. Hay que remontarse a una época en la que las protecciones parecen de papel comparadas con las de hoy día, los jugadores eran menos atléticos y los porteros jugaban sin máscara. Había que tener mucho valor para echarse al hielo y tener aún más de frente los pucks disparados por los rivales y Hall lo hizo.

Marca de la casa, Hall empezó a jugar de esta manera impulsado por la necesidad. Hasta entonces los porteros jugaban en una posición alzada y las paradas se realizaban en un estilo parecido al fútbol lanzándose hacia el disco o incluso desde el suelo alzando las guardas, pero Hall detestaba ese tipo de acciones, ya que pensaba que tras esa primera acción, desde el suelo hasta que podía levantarse, el portero no servía para nada.

A pesar de las críticas, Hall se aferró a su estilo | Getty Images

Además desde esa posición alzada dos de sus mejores habilidades, los reflejos y la agudeza visual se veían disminuidas porque no podía ver los discos hasta que prácticamente los tenía encima, pero con esta nueva postura podía seguir mejor el juego y confiando en el filo de sus patines llegar a cualquier lugar de su pintura azul para defender su portería.

Toda innovación, hasta que demuestra su eficacia, encuentra sus detractores, y muchos entrenadores pensaron que sería una extravagancia que no duraría mucho tiempo, pero Hall replicaba que muchos de los que hablaban en contra de su estilo opinaban gratuitamente, ya que no habían jugado como porteros y no conocían las circunstancias de la posición.

Cierre en St. Louis

En un mundo paralelo en el que los Original Six no hubiesen dado el paso de ampliar la liga, seguramente Hall habría colgado los patines como miembro de los Hawks, pero en el verano de 1967 su equipo no le puso la etiqueta de protegido ante el draft de expansión que se requería para formar la plantilla de las franquicias recién llegadas, y los St. Louis Blues no desperdiciaron la oportunidad de llevárselo a su equipo donde una vez más, y a su manera se encargaría de dejar huella.

Y es que con su desempeño bajo los tubos, llevó a los Blues a su primera final en su temporada de debut, y aunque en esa serie final fueron barridos por los Montreal Canadiens, Hall se llevó el Conn Smythe Trophy, el premio al mejor jugador de los playoff.

Bajo los tubos llevó a los Blues a tres finales consecutivas, pero su brillante desempeño no sirvió para convertirlos en campeones

Un premio que consideró más que merecido, ya que su desempeño hizo que los favoritísimos Habs sudaran ese título ya que no pudieron ganar ningún partido por más de un gol y que dos lo fueran en la prórroga. Al año siguiente la llegada de otra leyenda al equipo Jacques Plante, disminuyó su papel en número de partidos, pero no en calidad, formando tándem llevaron al equipo de nuevo a la gran final, llevándose ambos el Vezina Trophy (por entonces premiando al portero o pareja de porteros menos goleados) y Hall la selección al portero del primer equipo All Star (mejor portero de la liga), séptima vez que lo conseguía.

La gloria para Bobby Orr significó una tercera final consecutiva perdida para Hall | wikipedia

Tras finalizar la temporada 1968-69, con 37 años, se retiraba, pero ante la llamada de necesidad de los Blues, volvió para jugar 18 partidos más y ser testigo indeseado desde la portería del siempre recordado gol de Bobby Orr que dio la copa a los Boston Bruins en 1970.

Un legado eterno

Mr. Goalie | IMDB.com

En 1971 llegaría su retirada definitiva, se cerraba así un libro de estadísticas que incluye 407 victorias en temporada regular, 84 de ellas dejando la portería a cero y 2,50 goles encajados por partido. No solo eso si no que 11 selecciones para el All Star Game y siete veces elegido para el primer equipo de la liga, cifra que ya de por sí en modo absoluto significa un récord, si no que además está conseguida en una época en la que otros nombres como Terry Sawchuk, Jacques Plante y otros miembros del Hall of Fame (del que él mismo entró a formar parte en 1975) eran su competencia. Fuera del hielo, inscribiría por tercera vez su nombre en la Stanley Cup, en 1989 como entrenador de porteros de los Calgary Flames.

En otoño de 2025, y celebrando sus 94 años de edad, se estrenó un documental que pone al alcance de los aficionados de hoy día, la historia de un jugador de hockey, de un hombre sin el cual este deporte seguiría existiendo, pero con un aspecto diferente con el que lo conocemos hoy día, y que no podría titularse de otro modo, «Mr. Goalie«.

A pesar de tener una carrera tan plena, una vez retirado nunca mostró nostalgia por sus días de jugador

Un homenaje que merecidamente pudo disfrutar poco antes de que su vida se apagara el 7 de enero de 2026 en la ciudad de Stony Plain en Alberta, dejándonos un testimonio de entrega, profesionalidad y superación.

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