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AHL

Rumbo a Canadá, los Islanders se trasladan a Hamilton

La AHL va a ver cambiada su fisonomía a partir de la temporada 2026/27 ya que la ciudad de Hamilton, situada al sur de Canadá cerca de la frontera con los Estados Unidos de América, va a ser la sede de la franquicia afiliada a la organización de los New York Islanders. Por tanto, la AHL perderá una ubicación en el estado de Connecticut como es Bridgeport para ganar una plaza en la provincia canadiense de Ontario. A nivel estructural de la AHL, la Atlantic Division se quedará con un equipo menos ya que los nuevos Hamilton Hammers se encuadrarán en la North Division. La anterior ocasión en que se produjo una reubicación de franquicia fue en la temporada 2022/23 cuando los Stockton Heat, afiliados a los Calgary Flames, se trasladaron desde California a Calgary, en la provincia de Alberta, para formar los Calgary Wranglers.

Si miramos hacia atrás veremos que en las últimas dos décadas se ha producido una profunda transformación geográfica en la ubicación de las franquicias de la AHL. El motivo principal de este proceso está en la necesidad de las franquicias de la NHL de tener lo más cerca posible geográficamente a sus equipos filiales, facilitando así los frecuentes trasvases de jugadores entre afiliado y matriz. Pero también los intereses de la AHL han tenido su peso en todo esta transformación geográfica. De ser una competición regional con la mayoría de sus franquicias ubicadas en el noreste de los Estados Unidos y el este de Canadá se ha ido pasando a una competición de carácter nacional que ha llegado a extenderse hasta la costa oeste estadounidense y al oeste canadiense.

Hamilton skyline

La reubicación de franquicias ha sido un modo de configurar la AHL en base a una estrategia preestablecida. El hito que marca la configuración actual de la AHL fue la creación en 2015 de la Pacific Division que se nutrió de varias franquicias reubicadas como los Ontario Reign (procedentes de los Manchester Monarchs), los San Diego Gulls (de los Norfolk Admirals), los Bakersfield Condors (de los Oklahoma City Barons), los Stockton Heat (de los Adirondack Flames) y los San Jose Barracuda (de los Worcester Sharks). También hay que reseñar la voluntad de la AHL de expandirse por el territorio canadiense, manifestada con la reubicación también en 2015 del club filial de los Winnipeg Jets, los St. John’s IceCaps, manteniéndolos en territorio canadiense y pasando a ubicarlos en Winnipeg para formar los Manitoba Moose.

El fin de una era en Bridgeport

La localidad de Bridgeport, en el estado de Connecticut, ha sido una de las plazas fuertes de la AHL en los últimos cinco lustros. Nos hemos de remontar al año 2001 para ver la fundación de los Bridgeport Sound Tigers como fruto de una expansión de la AHL. La fundación de la franquicia estuvo ligada a la construcción, en pleno centro del puerto de la ciudad, del nuevo pabellón, el Arena at Harbor Yard (más tarde renombrado Total Mortgage Arena). El nombre de Sound Tigers (Tigres del Estrecho) tiene que ver con la ubicación del pabellón, muy cercano al Estrecho de Long Island. El impacto de la nueva franquicia fue tremendo en su temporada inaugural, siendo el mejor equipo de su conferencia en la regular season y plantándose en la final de la Calder Cup, que perdieron contra los Chicago Wolves. Fueron veinte temporadas de existencia en las que pasaron por la franquicia grandes jugadores como el portero Rick DiPietro o el left wing Raffi Torres.

Total Mortgage Arena (Bridgeport)

En 2021 se produjo un cambio importante en la organización de la franquicia ya que pasó a estrechar los lazos ya existentes con los New York Islanders pasando a llamarse Bridgeport Islanders. Este cambio no sentó bien en una gran parte de la afición de Bridgeport y un ejemplo de ello está en una pancarta que se podía ver en las gradas del Total Mortgage Arena diciendo “Bridgeport is not an island”. Los cambios fueron profundos y se reflejaron en toda la estética de la franquicia, que adoptó los motivos propios de la franquicia matriz. En su temporada inaugural, los Islanders llegaron a la semifinal de la Atlantic Division en la que fueron eliminados por los Charlotte Checkers por un global de 3-1. Sin embargo, los resultados deportivos no fueron buenos en las temporadas siguientes y este proceso de declive llegó a su cúspide en la temporada 2024/25, que fue una de las más desastrosas de la historia moderna de la AHL, con un registro de 15-50-7 para un paupérrimo 25.69% de puntuación en la regular season; además su registro en casa fue el peor de la historia de la AHL con un 4-28-4 (¡sólo 4 victorias en toda la temporada!). Unido a este declive de resultados, la asistencia de espectadores al Total Mortgage Arena fue descendiendo paulatinamente hasta ser una de las más bajas de toda la AHL. Estos dos factores, deportivo y social, fueron el detonante de que la gerencia de los New York Islanders buscase una nueva ubicación para su franquicia afiliada y la encontraron en Canadá, en la ciudad de Hamilton, con solera en el mundo del hockey.

Nacen los «Hamilton Hammers»

La ciudad de Hamilton se encuentra en la provincia canadiense de Ontario, en el extremo occidental del lago Ontario y dentro de la poblada región conocida como la Golden Horseshoe (Herradura Dorada). Como sede para un nuevo equipo de hockey, su ubicación geográfica es excelente ya que se encuentra relativamente cerca de la sede de otras franquicias de la AHL encuadradas en la North Division, que será la división de estos nuevos Hamilton Hammers: desde los 70 kilómetros que la separan de Toronto (la más cercana) a los 610 kilómetros de Laval (la más lejana). Por tanto, seguramente el factor geográfico ha sido uno de los elementos que han llevado a los gerentes de los New York Islanders a elegir la ciudad de Hamilton.

El nombre de Hammers (Martillos) se refiere al carácter industrial de la economía de la ciudad ya que Hamilton es conocida por su industria siderúrgica de producción de acero, razón por la que se la llama la Steel City (Ciudad del Acero), siendo uno de los motores de la economía canadiense. Grandes gigantes del acero como Dofasco o Stelco tienen su centro de operaciones en la ciudad. Hamilton es también conocida como la Ambitious City (Ciudad Ambiciosa), apelativo que se forjó en los periódicos del siglo XIX de la cercana Toronto, que veía con cierta burla los avances industriales de la ciudad, pero esto no amilanó a los habitantes de Hamilton que adoptaron con orgullo dicho apelativo. Con toda seguridad que esta rivalidad con Toronto, la urbe más poblada de Canadá, aumentará el nivel competitivo de la North Division, que de los siete equipos actuales pasará a ocho.

También el marketing ha tenido su papel en este traslado. Hamilton lleva en las últimas décadas sumida en un proceso de efervescencia cultural, artística y gastronómica. Su coste de la vida, más económico que el de Toronto, ha sido un factor importante en esta ebullición social. Hamilton es una ciudad en expansión, viva, con una marcada personalidad de gente hecha a sí misma gracias al trabajo duro. Y la NHL, concretamente los New York Islanders, no ha dejado pasar la oportunidad de introducirse en este nuevo mercado, y lo han hecho afiliándose a una franquicia nueva con identidad propia como son los Hamilton Hammers en vez de crear un clon como hicieron en Bridgeport y que quizá fue una de las causas de su fracaso.

Otro de los motivos que han influido a la hora de elegir la ciudad de Hamilton es su intensa relación con el hockey en el último siglo. En el primer cuarto del siglo XX, entre 1920 y 1925, los Hamilton Tigers jugaron en la NHL, llegando a quedar primeros en la regular season en la temporada 1924/25. Sin embargo, por problemas financieros, la franquicia se disolvió al acabar dicha temporada. Dando un salto temporal de casi setenta años, nos encontramos con los Hamilton Canucks, filial de Vancouver en el seno de la AHL, que sólo existieron un par de temporadas entre 1992 y 1994. Sólo dos años más tarde nacieron los ya míticos Hamilton Bulldogs, que militaron en la AHL durante diecinueve temporadas consecutivas desde 1996 hasta 2015. Durante ese periodo fueron filiales de los Edmonton Oilers y luego de los Montreal Canadiens. Disputaban sus partidos en el Copps Coliseum, que era un auténtico fortín en el que los Bulldogs contaban con un público muy fiel. Lograron ganar la Calder Cup en la temporada 2006/07 con un jovencísimo Carey Price between the pipes, que fue el MVP de aquellas finales con sólo 19 años siendo el tercer portero menor de 20 años en ganar la AHL. Además de ese título, lograron llegar a las finales en otras dos ocasiones: en la temporada inaugural cuando perdieron contra los Bears de Hershey y en 2003 cuando perdieron contra los Houston Aeros en una serie agónica que se decidió en el séptimo partido.

Por tanto, son ya once los años en los que Hamilton está huérfana de hockey profesional, lo cual explica las ansias que hay en sus aficionados para que los Hammers comiencen su andadura en la AHL el próximo octubre.

El TD Coliseum: Un escenario de 300 millones de dólares

Los Hamilton Hammers no van a disputar sus partidos en un pabellón desconocido para los aficionados al hockey de la ciudad sino que lo van a hacer en el antiguo Copps Coliseum, el mismo pabellón en el que jugaban los Bulldogs, y que en los últimos años había cambiado su nombre por el de FirstOntario Centre, una de las instituciones crediticias más importantes de la provincia de Ontario. Sin embargo, lo único que van a reconocer los fans de los Hammers es la ubicación del pabellón porque todo lo demás que se van a encontrar es nuevo. El promotor de la remodelación exhaustiva del antiguo pabellón es el gigante de la gestión de recintos Oak View Group (OVG), que ha invertido 300 millones de dólares en la reforma. Las obras comenzaron en mayo de 2024 y duraron dieciocho meses, reabriendo sus puertas en noviembre de 2025 con la celebración de un concierto de Paul McCartney. El nuevo pabellón adoptó el nombre de TD Coliseum, del gigante de las telecomunicaciones TD (Toronto-Dominion Bank). 

FirstOntario Centre

El resultado ha sido apabullante: un pabellón de 18.000 espectadores con palcos premium para una experiencia de entretenimiento al nivel de la misma NHL. Con esta capacidad, el TD Coliseum va a ser el pabellón más grande de la AHL ya que sólo el Rocket Arena de Cleveland, la casa de los Monsters, le puede igualar en capacidad. En lo que sí va a ser el mejor recinto deportivo es en la incorporación de los últimos avances tecnológicos adecuados para el deporte de alta competición. A nivel deportivo, este pabellón y el ambiente que se puede llegar a generar dentro de él será un factor muy beneficioso para el desarrollo de los prospectos de los New York Islanders que además van a jugar en una de las divisiones más competitivas de la AHL como es la North Division.

También el hockey femenino va a despegar en Hamilton con una franquicia de expansión, la PWHL Hamilton que va a compartir con los Hammers el TD Coliseum. La franquicia femenina va a honrar la memoria de los Hamilton Tigers al usar el color dorado en su uniforme. En suma, el hockey profesional ha regresado por todo lo alto en Hamilton y lo va a hacer en un escenario impresionante.

Impacto deportivo y logístico para los Islanders

A nivel deportivo, para la organización de los Islanders resulta importante el tener una cuña metida en el mercado canadiense, en el sur de la provincia de Ontario. Es una zona que tiene una cultura del hielo tan tradicional que va a marcar un nivel muy alto de exigencia competitiva a la nueva franquicia de Hamilton ya desde el principio. Si algo interesa a los New York Islanders es que sus prospectos estén listos para ayudar al equipo matriz en cualquier momento y para ello les va a venir muy bien que su filial compita en la North Division, quizá la más dura de las divisiones de la AHL, con franquicias canadienses como Toronto Marlies, Belleville Senators y Laval Rocket a las que hay que añadir las potentes Rochester Americans, Cleveland Monsters, Utica Comets y Syracuse Crunch. Precisamente, los Toronto Marlies han disputado la final de la Calder Cup de esta temporada contra los Chicago Wolves.

UBS Arena

Sin embargo, no todo son aspectos positivos para los Islanders ya que al fin y al cabo se ha pasado de Bridgeport, que está a 100 kilómetros de Elmont (ciudad en la que está ubicado el UBS Arena donde juegan los New York Islanders) a Hamilton, que está a 800 kilómetros. Así, los recalls no van a ser tan cómodos para los jugadores, que van a tener que trasladarse en avión cuando antes lo podían hacer en coche por la cómoda A-95. Quizá sea el precio a pagar por la organización de los Islanders en todo este cambio en la franquicia afiliada.

Conclusión

El futuro de este traslado está en manos de la afición de Hamilton: si la asistencia de espectadores al TD Coliseum es buena las cosas irán bien y los Hammers se enraizarán con fuerza y vigor en la sociedad local. Lo que es innegable es que los gestores de la franquicia han puesto todo de su parte para que esto se produzca. Seguiremos atentamente el desarrollo de los acontecimientos en la trayectoria deportiva y social de estos nuevos Hamilton Hammers. Desde aquí les damos la bienvenida a la AHL y les deseamos lo mejor.

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